Has decidido buscar acompañamiento. Quizá llevas semanas (o meses) pensándolo. Has leído sobre qué es el counselling, sobre la diferencia entre profesionales, y has llegado al punto de agendar una primera sesión.
Y ahora te preguntas: ¿qué va a pasar ahí dentro?
Antes de la sesión: la conversación exploratoria
En mi práctica, el proceso empieza con una conversación gratuita de 30 minutos. No es una sesión: es un espacio para conocernos brevemente, para que me cuentes qué te trae y para que yo pueda explicarte cómo trabajo.
Es también un espacio para que tú evalúes si te sientes cómodo conmigo. La relación terapéutica es bidireccional, y es importante que sientas que el espacio es seguro antes de empezar.
La primera sesión propiamente dicha
La primera sesión suele durar entre 60 y 75 minutos. algo más que las siguientes, para dar espacio a la exploración inicial. No sigue un guion rígido, pero tiene una estructura flexible:
Tu historia, a tu ritmo. Te invitaré a contarme qué te trae. No necesitas tenerlo claro ni organizado. Puedes empezar por donde quieras. lo que sientes, lo que te preocupa, lo que no entiendes. No hay respuestas incorrectas.
Preguntas para entender el contexto. Te haré algunas preguntas para comprender mejor tu situación: tu entorno, tus relaciones, tu historia, tu momento vital. No es un interrogatorio: es una conversación donde voy mapeando lo que me cuentas para poder acompañarte mejor.
Una primera devolución. Hacia el final de la sesión, compartiré contigo mis primeras impresiones: qué observo, qué creo que puede estar pasando, qué enfoques podrían ser útiles. Es una hipótesis inicial, no un diagnóstico. y siempre es abierta a tu retroalimentación.
Lo que NO va a pasar
- No te voy a juzgar. Lo que traigas a sesión se recibe con respeto y sin moralizar.
- No te voy a dar consejos. Mi trabajo no es decirte qué hacer sino ayudarte a entender qué te pasa y a encontrar tus propias respuestas.
- No te voy a presionar para hablar de nada que no estés listo para abordar.
- No vas a tener que tumbarte en un diván ni hacer nada que te resulte extraño.
La primera sesión no es el momento de resolver nada. Es el momento de empezar a entender. y de comprobar si este es un espacio donde puedes hacerlo.
Después de la sesión
Es normal sentir cosas después de una primera sesión. Alivio por haber hablado de algo que llevabas tiempo cargando. Cansancio emocional. O quizá una mezcla de claridad y confusión. ver las cosas desde otro ángulo puede ser estimulante y desorientador a la vez.
Todo eso es normal y forma parte del proceso. No necesitas hacer nada especial después. solo dejar que lo que ha ocurrido se asiente.
¿Y si no siento conexión?
Si después de la primera sesión no sientes que este es el espacio adecuado, está perfectamente bien. La relación terapéutica necesita encaje mutuo, y no todos los profesionales son los adecuados para todas las personas. Te lo diré con honestidad si creo que otro profesional puede acompañarte mejor que yo.
Lo importante es que des el paso. Si no es conmigo, que sea con alguien. El primer paso siempre es el más difícil. y ya lo has dado al llegar hasta aquí.
