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Del mundo corporativo al acompañamiento

Antes de llegar al acompañamiento, mi trayectoria comenzó en un lugar muy distinto. Estudié Derecho y Administración y Dirección de Empresas, y durante años trabajé en entornos internacionales de alta exigencia, vinculados a la empresa, la estrategia y el rendimiento.

Fue una etapa valiosa. Me dio estructura, criterio, experiencia y una comprensión muy directa de cómo vivimos muchas veces: respondiendo a expectativas, sosteniendo responsabilidades, cumpliendo objetivos y tratando de seguir adelante.

Pero, en algún momento, empecé a sentir que algo no terminaba de encajar.

No siempre se manifiesta como una crisis evidente. A veces uno simplemente continúa. Se adapta. Se anestesia. Tolera el malestar. Aprende a funcionar incluso cuando algo dentro empieza a perder vitalidad, sentido o conexión.

En mi caso, esa incomodidad se convirtió en una búsqueda.

La Terapia Gestalt fue el primer lugar donde encontré una mirada que resonaba profundamente conmigo: una forma de comprender al ser humano no solo desde la mente, sino también desde el cuerpo, la emoción, el vínculo y la experiencia presente.

A partir de ahí, mi camino se fue ampliando. La carrera de Psicología, la perspectiva sistémica, el trabajo con trauma, el EMDR, la sexualidad y otros enfoques fueron enriqueciendo una mirada cada vez más integradora y humana.

Entiendo el proceso personal como una apertura. Una disposición a descubrirse, a permitirse y a integrar. A mirar lo que duele, lo que se repite, lo que se protege y también lo que quiere volver a vivir con más verdad.

Para mí, ha sido un camino de vuelta a algo más genuino, más honesto y más conectado conmigo. Una forma de alinear mi vida profesional con una mirada humanista que ya estaba ahí, aunque durante mucho tiempo no hubiera encontrado todavía su lugar.

De la mano de ese proceso, y de una formación amplia y constante, llegó también un cambio de vida profesional hacia el counselling y el acompañamiento terapéutico integrador.

Hoy siento que mi experiencia previa no queda fuera de mi trabajo actual. Al contrario: es parte del regalo. Haber conocido desde dentro la exigencia, la adaptación, la desconexión y la búsqueda de sentido me permite acompañar a otras personas desde un lugar más cercano, real y encarnado.

Me presento ante ti con todo ese recorrido: mi historia, mi formación, mi sensibilidad y mi compromiso. Para ofrecerte un espacio seguro, honesto y cuidado donde puedas escucharte, comprenderte y volver a ti.

Hablemos, sin compromiso