Una de las preguntas más frecuentes que recibo es: "¿Se puede hacer EMDR online?" La pregunta es legítima. EMDR implica estimulación bilateral (movimientos oculares, tapping), y parece un proceso que necesita presencialidad.
La respuesta corta: sí, funciona. La respuesta larga tiene matices que merece la pena conocer.
Qué dice la evidencia
Desde 2020, la investigación sobre EMDR online se ha acelerado. Los estudios disponibles muestran que los resultados del EMDR por videollamada son comparables a los del presencial en la mayoría de casos. Las principales organizaciones profesionales de EMDR han validado su uso online con protocolos adaptados.
Esto no sorprende: la estimulación bilateral puede realizarse a través de la pantalla (movimientos oculares guiados, tapping autoadministrado, o estímulos auditivos con auriculares). El procesamiento que hace el cerebro es el mismo independientemente del medio.
Qué cambia en el formato online
Hay diferencias prácticas que conviene tener en cuenta. La estimulación bilateral se adapta: en lugar de seguir los dedos del terapeuta, se usan técnicas de autotapping (mariposa) o estímulos en pantalla. El espacio del cliente importa más: necesitas un lugar privado, tranquilo, donde puedas sentir sin preocuparte por ser escuchado. La conexión debe ser estable. interrupciones técnicas durante el procesamiento pueden ser disruptivas.
Cuándo es mejor presencial
En mi experiencia, el EMDR presencial es preferible cuando hay trauma complejo con alta carga disociativa (la presencia física del terapeuta aporta una contención que la pantalla no replica del todo), en las primeras fases de un proceso con material muy intenso, o cuando la persona tiene dificultad para mantenerse regulada durante el procesamiento y necesita más apoyo de corregulación.
El formato no determina la eficacia. la relación terapéutica y la calidad del procesamiento sí.
Las ventajas del formato online
Para muchas personas, el EMDR online es no solo equivalente sino preferible. Puedes hacer sesión desde tu espacio seguro (tu casa, tu habitación), no necesitas desplazarte después de una sesión intensa, y accedes a un terapeuta especializado sin limitación geográfica, especialmente relevante si buscas un perfil específico (bilingüe, LGBTI+ afirmativo, con experiencia en trauma complejo).
En mi práctica, combino ambos formatos. Muchos clientes empiezan presencial y pasan a online cuando el proceso está consolidado, o alternan según la semana. La flexibilidad del formato es una ventaja, no una limitación.
¿Quieres explorar EMDR en tu propio proceso? Presencial en Madrid u online: así trabajo con EMDR.
